La reserva en línea sustituye las llamadas que fracasan — la consulta de la tarde, quien no deja mensaje en el contestador, quien prefiere no molestarle. Tres ajustes deciden si le ayuda o si le llena la semana con las citas equivocadas.
Paso 1 — qué se puede reservar
En Gestionar los elementos reservables, liste solo el trabajo cuya duración puede prever, con su duración y su precio. Una visita para presupuestar, sí. «Reparación», no: todavía no sabe si son veinte minutos o un día.
Paso 2 — cuándo está disponible
Disponibilidad semanal lleva su horario normal; Ausencia bloquea unas vacaciones. Publique un horario más estrecho del que hace de verdad: el margen absorbe el trabajo que se alarga.
Paso 3 — las cuatro reglas que protegen su agenda
- Franja (min) — el paso de los horarios ofrecidos. Treinta minutos van bien para la mayoría de los oficios.
- Aviso previo (h) — con cuánta antelación hay que reservar. Doce horas impiden una reserva para mañana a las ocho mientras duerme.
- Horizonte (días) — hasta dónde se abre el calendario en el futuro. Sesenta días sobran.
- Bloqueo (h) — el hueco que se guarda alrededor de una cita existente, para que dos trabajos no se toquen nunca.
Lo que ve su visitante
Compartir su página de reserva
El recuadro de abajo a la derecha da la dirección de su página pública de reserva y un código QR. Imprímalo en sus tarjetas de visita o péguelo en su escaparate: se apunta un teléfono y se llega a sus disponibilidades.
Su zona horaria está arriba, en los ajustes. Compruébela una vez: una cita confirmada en la zona equivocada es una cita perdida por una hora, y el visitante no sabrá que era un ajuste.